Su historia
Boris era un bretón joven, de entre un año y año y medio, que llegó desde Sevilla. Era muy buen perro, guapísimo y acostumbrado a convivir con gatos. Su camino hasta la adopción no fue sencillo: las dos primeras familias no salieron adelante y, en un momento dado, necesitó con urgencia una casa de acogida para no acabar en una jaula. Pero siempre confiamos en que a la tercera iría la vencida, y así fue: apareció la familia perfecta y Boris fue adoptado.
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Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Boris ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









