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Su historia
Koda tenía cinco meses cuando llegó a HappyDog y fue de las cachorras más buenas que pasaron por la asociación. Era supermimosa y se llevaba bien con perros, gatos, niños y adultos. No se sabía nada de sus padres, pero sí que era más pequeña de lo que parecía y que no crecería mucho más. Para el equipo fue una perrita muy especial, y se buscó para ella una súper familia, mejor si había más perros. Hoy ya está adoptada.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Koda ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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