Su historia
Koko llegó de la provincia de Granada con sus cinco hermanos, una camada de cachorros que parecía cruce de pastor belga de pelo largo. Era el cachorro más tranquilo y bueno del mundo, con una carita dulce que lo decía todo. Su primera adopción duró solo unos días y volvió con nosotros, así que fue el último de la camada en encontrar hogar. Mientras tanto vivió más de dos meses y medio en una casa de acogida, donde se volvió súper educado y obediente. Con unos cuatro meses llegó por fin su familia definitiva.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Koko ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









