Su historia
Ikki es un grandullón de unos tres años con un cruce muy curioso: mastín y malinois. Vivió en una casa donde solo salía al patio, porque su energía imponía, hasta que, a los tres años, necesitó un nuevo hogar. Después pasó casi cuatro meses en Madrid, esperando un hogar entre sus compañeros. Era súper divertido, el típico perro simpático que todavía está en la edad del pavo y solo quiere juego, y además muy cariñoso. No era apto con gatos. Encontró una familia que le dio su sitio y salió adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Ikki ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









