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Su historia
Marcela no llegaba a los dos años y tenía un rasgo que la hacía única: una lengüita que siempre se le asomaba. Al principio se pensó que podría darle algún problema, pero tras pasar el protocolo con la veterinaria se confirmó que no tenía ninguno. Era sociable y juguetona con todos los perros, y sabía quedarse sola en casa sin ningún problema. Lo único que le faltaba era una familia con la que ser feliz, y hoy ya la tiene.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Marcela ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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