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Su historia
Matías era un perro pequeño y puro amor que se quedó solo en la calle en Sevilla. Era bueno, chiquitito y juguetón, y merecía un hogar. Llegó a Madrid con HappyDog y enamoró a todo el equipo desde el primer momento: no podía ser más bueno ni más pequeño. Su estancia fue corta, porque en pocas horas ya tenía familia, y Matías fue adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Matías ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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