Su historia
Nala tenía siete años y era una perra sociable, buenísima y muy cariñosa. Por motivos personales su familia no podía seguir cuidándola y llevaba un tiempo alojada en una residencia canina. Como no tenemos refugio y trabajamos solo con casas de acogida, en cuanto salió una pudimos sacarla de allí. La castramos, nos ocupamos de sus cuidados y la dejamos lista para empezar de nuevo. No tardó en llegar su final feliz: Nala encontró una familia definitiva.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Nala ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.








