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Su historia
Nheo apareció en Granada con apenas diez días de vida, solo y en la basura. Era tan diminuto que no sabíamos de qué cruce era, aunque pensábamos que podía ser mestizo de rottweiler y que de mayor sería grande. Una colaboradora se encargó de criarlo a base de biberones, un trabajo enorme y de mucha dedicación, hasta que se hizo fuerte y pudo ponerse su primera vacuna. Para entonces Nheo ya tenía familia, y pudo venirse para Madrid adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Nheo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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