Su historia
Oliver era un beagle de dos años que necesitaba con urgencia una acogida temporal mientras se le buscaba hogar. Pronto demostró cómo era: bueno, dulce, juguetón y sociable, y además se portaba de diez en casa, educado y obediente. Solo quería amor, y no le costó enamorar a quien lo conoció. Oliver encontró su familia definitiva y se fue adoptado. Como todos los perros de HappyDog, se marchó con el protocolo veterinario hecho, contrato de adopción y seguimiento.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Oliver ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.








