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Su historia
Oreo tenía nueve meses y vivía en la calle buscándose la vida: buscaba comida en los contenedores y dormía en un corral con unas cabras. Al principio era algo tímido, pero en cuanto recibía un poco de cariño se derretía y era puro amor. Se llevaba súper bien con gatos, perros, niños y adultos, un perro de diez. Estuvo en una casa de acogida en Granada esperando su oportunidad, y la oportunidad llegó: hoy Oreo ya está adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Oreo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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