Su historia
Romeo apareció en Sevilla atado a una farola, a pleno sol y con 40 grados, y se rescató justo a tiempo, a punto de sufrir un golpe de calor. Tenía doce años. Durante su recuperación hubo que tratarle una úlcera en el ojo izquierdo que se complicó, y el equipo veterinario lo operó con un resultado espectacular; de paso le hicieron una limpieza de boca para que no volviera a tener problemas. Con cariño y cuidados en su casa de acogida volvió a confiar, se hizo amigo de todos los perros y hasta sonreía. Aquel gran luchador encontró por fin su familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Romeo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.







