Su historia
Saharo era un chico joven, de menos de un año, que salió de una situación difícil en Sevilla gracias al aviso de una vecina; nuestra rescatista de la zona lo sacó de allí. Al principio tenía mucho miedo, algo lógico y normal, aunque era sociable con otros perros. Su familia de acogida le dio tiempo y paciencia, y poco a poco fue perdiendo el miedo y descubriendo que hay muchas manos que solo dan amor, protección y cuidados. Después llegó a Madrid y encontró su familia para siempre.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Saharo ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.










