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Su historia
Simba, el macho marrón, y su hermana Nala se quedaron solos cuando falleció su dueño, ya con unos diez años, y acabaron en una perrera de Sevilla. Un grupo de personas los sacó de allí para darles cuidados y atención veterinaria, y HappyDog se sumó a buscarles una casa, juntos o por separado, donde pasar el resto de sus días. Simba, mayor y con mucho cariño que dar, encontró ese hogar y su caso quedó solucionado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Simba ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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