Su historia
Zac y su hermano Roso eran dos cachorros cruce de mastín de unos tres meses que aparecieron en una acequia en Sevilla. Para evitar que acabaran en una perrera, los llevamos a una residencia canina y empezamos a buscarles una familia que nunca los abandonara. Zac encontró una primera casa que no resultó ser la definitiva y, con cuatro meses, volvió con nosotros. Lejos de desanimarnos, nos centramos en dar con su familia de verdad. Era muy cariñoso, un bebé grandote con todo por aprender, y esa familia llegó: Zac fue adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Zac ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









