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Su historia
Beltrán era un pastor alemán de un año, guapo como él solo y con toda la vida por delante. HappyDog lo presentó buscando un hogar, ya preparado para irse adoptado. Su porte y su juventud no pasaron desapercibidos, y encontró a la familia que quiso dárselo. Como todos los perros de HappyDog, se marchó con el protocolo veterinario hecho, contrato de adopción y seguimiento. Una historia corta con el mejor de los finales.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Beltrán ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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