Su historia
A Dixie lo encontraron en Madrid una noche, escondido debajo de un coche, muy asustado y sin moverse. Cuando por fin salió hasta un portal pudo beber y comer; se notaba que llevaba días sin hacerlo y estaba deshidratado. Al día siguiente fue al veterinario: no tenía chip y nadie lo buscaba. Tenía un año y era súper tranquilo y cariñoso, y le encantaba jugar con otros perros y con niños. Con la gente nueva aún era prudente, pero con tiempo y amor encontró su familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
¿Quieres protagonizar otra historia como esta?
Dixie ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.










