Su historia
Farruco es un chihuahua que vivió desde que tenía un mes con una familia, hasta que, al cumplir el año, llegó a HappyDog. En casa se portaba muy bien, pero apenas había conocido otros perros ni a más gente que la de su entorno, así que en la calle temblaba y lo pasaba mal. Lo que necesitaba era trabajo, cariño, socialización con otros perros y muchos paseos por la calle y el parque, todo con paciencia y amor. Era muy joven y estaba muy a tiempo, y encontró la familia dispuesta a acompañarle: salió adoptado.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Farruco ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.









