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Su historia
Kiko, un yorkshire terrier, llegó a nosotros con 14 años, cuando su anterior hogar dejó de existir. De salud estaba bien, aunque tenía cataratas y apenas veía, pero se desenvolvía perfectamente gracias a su olfato y seguía dando sus paseítos. Ya en Madrid empezó una vida llena de cuidados, mimos y caricias. Tenía un apetito increíble y, sobre todo, muchísimas ganas de vivir. Y este abuelito encontró una familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Kiko ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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