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Su historia
Miel y sus hermanos aparecieron solos en mitad del campo y deshidratados. No fue fácil rescatarle, pero gracias a una rescatista de HappyDog quedó a salvo. No llegaba a los tres meses. Como la asociación no tiene refugio y trabaja con casas de acogida, la camada viajó a Madrid a finales de esa semana para encontrar acogida o, mejor aún, una familia. Y la encontró: hoy Miel ya está con su nueva familia.
Gracias por hacerlo posible
Cada final feliz es el resultado del esfuerzo de muchas personas: los colaboradores que dan el aviso, las casas de acogida y las familias que deciden adoptar. Gracias por formar parte de esta historia.
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Miel ya ha encontrado su hogar, pero todavía hay otros perros esperando una segunda oportunidad.
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